“Los gobiernos están observando una propagación rápida del uso de estos productos, especialmente entre adolescentes y jóvenes, que son el objetivo de campañas agresivas que utilizan tácticas engañosas”, declaró el doctor Etienne Krug, director del Departamento de Determinantes de la Salud, Promoción y Prevención de la OMS.
A menudo presentadas como productos “modernos”, “discretos” y “sin tabaco”, estas bolsitas de nicotina se están extendiendo tan rápidamente que los países tienen dificultades para seguir el ritmo y regular su uso, señala la agencia.
Las ventas minoristas de estas bolsitas, también conocidas como “pouches”, superaron los 23.000 millones de unidades en 2024, lo que representa un aumento de más del 50 % con respecto al año anterior. El mercado global de bolsitas de nicotina alcanzó casi 7000 millones de dólares en 2025.
Los jóvenes, objetivo principal del marketing
El informe denuncia la estrategia comercial de las empresas para atraer a los jóvenes, con aromas como chicle o gominolas, así como envases llamativos, sabores dulces o la promoción de estos productos a través de influyentes en redes sociales.
El documento destaca las tácticas ampliamente extendidas de la industria, que buscan “normalizar el consumo de nicotina y minimizar la percepción de los riesgos”.
El informe critica mensajes publicitarios que resaltan el consumo “discreto” de las bolsitas de nicotina, permitiendo escapar de la vigilancia de padres o profesores, con eslóganes como “Olvida las reglas” o “En cualquier momento, en cualquier lugar”.
“Estos productos están diseñados para crear adicción, y es imperativo proteger a nuestros jóvenes de la manipulación de la industria”, insistió el doctor Krug.
Vacíos regulatorios
La OMS señala que la regulación en muchos países es limitada o incluso inexistente, lo que genera preocupaciones sobre la adicción a la nicotina entre los jóvenes y los riesgos sanitarios asociados.
Aproximadamente 160 países no tienen normas específicas para regular la venta y el consumo de bolsitas de nicotina, y solo 16 las prohíben. Mientras tanto, 26 países restringen su venta a menores, y 21 prohíben su publicidad, promoción y patrocinio.
En su informe, la OMS insta a los países a fortalecer sus regulaciones para abordar este problema. Entre las recomendaciones se incluyen:
- Prohibir o adoptar restricciones estrictas sobre los aromas y la publicidad, especialmente en redes sociales
- Aplicar impuestos para reducir la accesibilidad financiera y disuadir a los jóvenes de consumir estos productos
Los cambios en la legislación argentina
A fines de mayo, el Ministerio de Salud de la Nación autorizó la venta de vapeadores, bolsitas de nicotina y otros dispositivos a través de la Resolución 549/2026, que elimina las prohibiciones en materia de comercialización, importación y publicidad de cigarrillos electrónicos vigentes hasta hoy en Argentina.
Hasta entonces no existía en nuestro país ninguna legislación específica sobre las bolsitas de nicotina. Organizaciones sostenían que el producto estaba alcanzado por la Ley 26.687, según las definiciones que esta contiene.
“Las bolsitas utilizan nicotina derivada del tabaco y se asocian directamente a marcas tabacaleras, por lo que están alcanzadas por la Ley 26.687. Se venden sin advertencias sanitarias gráficas ni textos obligatorios, violando las disposiciones sobre empaquetado y etiquetado de productos elaborados con tabaco”, sostuvo en un comunicado la Unión Antitabáquica Argentina (UATA).
En nuestro país regían prohibiciones de importación, comercialización y publicidad para los otros productos emergentes de tabaco y nicotina, como los cigarrillos electrónicos y los calentadores de tabaco. No obstante, mediante la Resolución 549/2026 el Gobierno eliminó esas prohibiciones y, además, legalizó la comercialización de bolsitas de nicotina.
La normativa incorpora advertencias sanitarias en los envases, la prohibición de utilizar elementos de diseño que resulten atractivos para niños y adolescentes y restricciones específicas sobre aromas/sabores autorizados. Solo se permiten líquidos y sticks con sabor tabaco y bolsas de nicotina con sabor tabaco o mentol. No hace mención a los puntos de venta de estos productos ni a las agresivas campañas de marketing de la industria.